DÍA MUNDIAL DE LA ASISTENCIA HUMANITARIA

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DÍA MUNDIAL DE LA ASISTENCIA HUMANITARIA
Trabajadores y soldados buscan entre los escombros de la Sede de la ONU en Bagdad después de la explosión. (Foto ONU)

La razón de esta fecha · 19 de agosto

El 19 de agosto de 2003 murieron veintidós trabajadores humanitarios en el hotel Canal. Cinco años después, Naciones Unidas convirtió esa fecha en el día que honra a quienes van hacia donde todos huyen. Este periódico sale hoy por eso.

Aquella tarde el hotel Canal no era un hotel. Era la sede de Naciones Unidas en Bagdad, y funcionaba casi sin protección militar por una decisión deliberada: la ONU quería que los iraquíes la vieran como algo distinto de las fuerzas de ocupación. Sin barreras de concreto, sin perímetro blindado. Un edificio con la bandera azul y poco más.

Un camión cargado de explosivos detonó junto al ala donde estaba la oficina del representante especial. La estructura colapsó. Murieron veintidós trabajadores humanitarios y más de cien quedaron heridos.

Entre los muertos estaba Sergio Vieira de Mello, brasileño, cincuenta y cinco años, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Estaba en Irak con permiso temporal, en una misión de cuatro meses que había aceptado a regañadientes. Llevaba más de tres décadas en la organización: Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique, Perú, Líbano, Bosnia, Ruanda, Kosovo, Timor Oriental. Había pasado su vida adulta llegando a los lugares de los que otros salían corriendo.

Quedó atrapado bajo los escombros. Los rescatistas tardaron cerca de tres horas en llegar hasta él, trabajando con lo que tenían a mano, sin equipo pesado. Murió antes de que lograran sacarlo.

Abu Musab al-Zarqawi reivindicó el atentado. La razón que dio para señalar a Vieira de Mello: haber ayudado a Timor Oriental a convertirse en país independiente.

En las semanas siguientes, la mayor parte de los seiscientos funcionarios de la ONU salieron de Irak. La organización aprendió a la fuerza que la neutralidad ya no protegía a nadie.

Cinco años más tarde, en diciembre de 2008, la Asamblea General adoptó la resolución 63/139 y designó el 19 de agosto como Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Se conmemora desde 2009.

Lo que ha pasado desde entonces

Aquí es donde la efeméride deja de ser ceremonial. Las cifras que publica la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios no describen una mejora: al menos 326 trabajadores humanitarios murieron en 21 países durante 2025. En tres años suman más de mil.

Una precisión que cambia por completo la imagen mental que solemos tener: la mayoría de las víctimas no son extranjeros en misión. Son nacionales. Gente que trabaja en el lugar donde vive, atendiendo a su propia comunidad, sin pasaporte diplomático ni avión de evacuación.

El resto del panorama de 2026 tampoco es consolador. Más de 252 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria urgente al cerrar mayo. Los planes de respuesta requerían 33.660 millones de dólares y habían recibido 8.210 millones: el 24,4%. En 2025 se documentaron más de 37.000 muertes de civiles en veinte conflictos armados, alrededor de una cada catorce minutos y esa cifra es un mínimo verificado, no un total.

El lema de la ONU para este año no intenta suavizarlo. Dice: «El tiempo de la preocupación terminó. El tiempo de las consecuencias es ahora.» Y añade una frase que debería incomodar a cualquier gobierno: «La preocupación no es protección. La condena no es rendición de cuentas.»

Y sin embargo siguen yendo

Esta es la parte que sostiene todo lo demás. Con una cuarta parte del financiamiento y bajo ataque sistemático, los equipos humanitarios llevaron alguna forma de asistencia o protección a unos 45,2 millones de personas solo hasta abril de este año. Una de cada seis personas que la necesitaba.

No hay una épica cómoda en ese dato. Hay cinco de cada seis que no recibieron nada.

Humankind News sale un 19 de agosto a propósito. Porque el periodismo de soluciones no consiste en contar finales felices: consiste en mirar de frente a la gente que sigue apareciendo cuando todo indica que debería quedarse en casa y preguntar qué necesita para que su trabajo funcione. Vieira de Mello y los veintiún compañeros que murieron con él no eran héroes de película. Eran trabajadores que ese día estaban en su oficina sirviendo a los demás.

La conmemoración pide algo concreto: recordar a las personas detrás de los números. Empezamos por ahí.

FUENTE  www.un.org/es/observances/humanitarian-day Naciones Unidas · Resolución A/RES/63/139 · OCHA · ACNUDH · Memorial Irak 2003

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