Cada día alguien nada sobre la historia de este país sin saber que está ahí

Frente a la Isla Catalina, a menos de tres metros de profundidad, está el barco del corsario William Kidd, uno de los cuatro museos vivos del mar del país. Miles de visitantes pasan cerca cada día sin saber que esa historia está ahí.

Compartir
Buzo nada sobre un cañón antiguo cubierto de coral en el fondo arenoso de un museo vivo del mar
Buzo junto a un cañón en un museo vivo del mar. Foto: cortesía de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar).

Frente a la Isla Catalina, a menos de tres metros de profundidad, quedaron durante tres siglos los restos del Quedagh Merchant, el barco que el corsario William Kidd trajo a nuestras aguas en 1699, y mientras el mundo lo buscaba en otras partes, aquí nadie sabía que estaba. En 2007 un buzo local vio unos cañones y avisó, y gracias a esa llamada hoy sabemos de quién eran.

Ese lugar es ahora uno de los cuatro museos vivos del mar que tiene el país, tres entre La Romana y Bayahíbe y uno en La Caleta, y sobre el hierro de los cañones crece el coral cuerno de alce, una especie en peligro crítico en el Caribe. Cada mañana llegan a Bayahíbe autobuses con miles de visitantes, y esa historia todavía no aparece en los folletos de los hoteles donde se hospedan.

Lo que no se conoce cuesta cuidarlo, y por eso quisimos bajar a contarlo.

Si conoces a alguien que trabaje en turismo en el Este, mándale estas líneas, porque quizás sea quien se lo cuente al próximo visitante.

Y si aprendiste algo nuevo, con quienes quisieras compartir este artículo?

👉 El reportaje completo: Aquí los museos respiran bajo el agua.